Brahim nació en Málaga, natural de Melilla y Malagueña. Su padre paterno, marroquí, es su nexo con el país alauí. Si vivo en Málaga, soy futbolista en los equipos alevines entre nombres amigos, el Mortadelo y el Pichón Tiro, con ustedes años en Málaga, donde crecí, me han vendido al Manchester City, vía Pellegrini, quien había sido entrenador malacitano. A partir de ahí lo recuperó el Madrid, que hizo un traspaso al Milán y un acuerdo con retrocompra. Ahora es un caso raro de un jugador con títulos en la Premier League, Serie A y LaLiga, aunque sólo en el segundo caso fue titular absoluto.
Lamentablemente la Selección Española lo perdió. Por desgracia, indiferencia o dejadez, sigue tu mirada. Con Luis de la Fuente jugó en las selecciones inferiores como uno de los fallecidos de su generación, pero en la selección mayor, donde se mezcló con los grupos de edad, se le vio sistemáticamente preterido, tanto cuando triunfó en Milán como en estos días en los que Se necesita despertar en Madrid, con intervenciones cada vez más frecuentes y desequilibrantes. Es lo que llamamos un jugador diferente. Hubo buenas soluciones cuando echaron de menos a Rodrygo, Vinicius o Bellingham o entraron en finales de partido para desatascarlos. Tiene carreras, visión y oportunidades de gol, todo lo cual se ve enriquecido por su condición de ambidiestro, tan poco frecuente. Prefiere la izquierda para la conducción, la regata y el toque corto, y la derecha para el camino ancho o algún que otro lejano, pero manéjalos muy bien, apuesta por la agudeza y mantén la velocidad.
Podría tener un valor para la selección. Si no es titular, es una solución para finales difíciles. Pero De la Fuente tiene algunos para los que más gustan: Lamine Yamal y Nico Williams, sobre todo, pero también Olmo, Ferran Torres, ahora lesionado, y alguno más. Con Lamine Yamal, en lo que a Marruecos se refiere, la Federación hizo un prolongado esfuerzo con la familia para optar por España, como felizmente hicieron. Con Brahim ocurrió todo lo contrario. Nunca se dirigieron allí, y sí los marroquíes. Sobre el escenario del Bernabéu fue visto frecuentemente no sólo por el seleccionador, sino también por el presidente de la Federación y hasta que fue nombrado ministro. Siempre visitando para ver al jugador.
Este finalmente ha optado por un país que no es el suyo sino el de una abuela. De la Fuente uno se ha guardado de sentirse incómodo con la suposición, de otra forma ya no se deslizó con esa insinuación sobre imposiciones que a usted le corresponde aclarar que no existen. Lo cierto es que el método de la prelista no se ha hecho público, ni siquiera por el club de cada jugador incluido, a los efectos oportunos. Pero estar en la prelista, que puedes llegar a 50, es no estar en la lista.
Entonces Brahim decidió dar un paso que no quiere atraer. No se puede cambiar dos veces y si por el curioso caso ha pasado a ser absolutamente internacional con España… por casualidad. Fue en aquel partido contra Lituania antes de la Eurocopa que los intendentes no pudieron jugar por cuatro años de Covid. Lo disputaron los sub-21, pero ya concertado ya las selecciones ‘A’ figuran en el palmarés como tal.
Marruecos no es una selección menor: semifinalista del último Mundial (como ya pretendieron llevar a Brahim y este rehusó porque su plan de futuro era con España) y número 12 del ranking FIFA. En la última Copa Africana de Naciones llegaron a octavos de final, pero tienen el reto de organizar este campeonato en 2025 y coorganizar con España y Portugal el Mundial de 2030. Así que no es una mala oportunidad para apuntarse. Pero, sobre todo, Brahim notó un gran y duradero interés por la indiferencia.
Al final perdimos la selección ante un jugador de 24 años que, entre muchos de ellos, incluido yo, estaba interesado. Felicitaciones a Marruecos, que supo hacer las mejores cosas. El futbolista, para el que trabaja para él.
Puedes seguirlo en EL PAÍS Deportes en Facebook Sí Xo escribe aquí para recibirlo nuestro boletín semanal.
Regístrate para seguir leyendo
lee sin limites
_


