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La crucifixión del Atlético, entre la zozobra de La Liga y la euforia de la Champions Fútbol | Deportado

La crucifixión del Atlético, entre la zozobra de La Liga y la euforia de la Champions  Fútbol |  Deportado

Con los supuestos en la mano, la reflexión que se hace en los despachos del Atlético de Madrid es que la tercera plaza de la Liga es la que lógicamente le corresponde. Un lugar donde tengo derecho a participar en la Liga de Campeones, con lo que esta competición supone como fuente de ingredientes y como amplificador del prestigioso deporte de la entidad. Siempre bajo estos parámetros económicos quedará segundo y se espera que haga una temporada destacable. Salir campeón, como en 2014 o 2020 bajo la dirección de Diego Pablo Simeone, es una proeza extraordinaria, algo que ha sobredimensionado la figura del entrenador y del club.

“Terminar el campeonato en la posición adecuada, que también da acceso a la Liga de Campeones, presupone que un equipo que, por mucho que supongamos que tenemos, nos haya superado y nos haya derrotado”, deslizan en las descripciones. Acabar en quinta posición es un fiasco económico y deportivo de tal calibre que en el contrato de Simeone se mantiene una cláusula por la que este puede ser rescindido unilateralmente por el club sin necesidad de suscribir la totalidad de los emolumentos que ellos caen a percibir. Ahora este escenario no se puede contemplar. Simeone tiene la columna vertebral del club, del núcleo duro del vestuario y de la hinchada.

Las alarmas han saltado en el Atlético cada vez que el equipo ha puesto en peligro su clasificación para la Liga de Campeones. La derrota del Domingo ante el Barcelona ha llevado a Simeone y sus futbolistas a esta peligrosa Quinta Plaza que no da acceso a la gran competición europea. Al final de la nueva temporada, el Athletic superaba por un punto a los jugadores y la inquietud y el revuelo han repuesto y contrarrestado la euforia que se había instaurado ante el intimidante Inter de Milán en los octavos de la final de la Champions.

El Atlético respira ahora entre la alerta y la angustia del quinto puesto que ocupa en la Liga y la esperanza que genera el animado seguimiento en la Copa de Europa. Una vez que se llega a cuartos de final es imposible no llegar al gran campeonato europeo. Después del Inter, el técnico quiso creer que el equipo podía competir con cualquiera en una eliminatoria, como también demostró en la Copa ante el Real Madrid. Previamente, la debilidad mostrada fuera de casa en la Liga Liguera pesa mucho en el cuerpo técnico y en la planta.

“La realidad ahora es lo que éramos. Debemos ser conscientes de lo que estamos jugando, de lo que estamos jugando cada uno de nosotros. Queremos estar en la Champions para jugar partidos como el otro día ante el Inter. Tenemos que abrir el culo y conocer la situación, porque queremos estar entre los cuatro primeros”, avisó el capitán Koke por la izquierda ante el Barcelona. «Más que preocupación es estar atentos a la situación en la que nos encontramos y hacer todo lo posible para conseguir el objetivo del club y jugar de cara a cuando llegue la Champions», escribió el capitán rojiblanco.

“Mejoremos todos”, insistió Simeone primero ante los micrófonos de Dazn y luego en la sala de cámaras. No respondí directamente si esto incluía también la política de tarjetas del club, pero quería repetir «tenemos que mejorar». En definitiva, se corrobora la creencia del técnico argentino de que el equipo necesitaba una reestructuración, principalmente en defensa. Este curso no se lo puede atribuir a Simeone, del que el equipo se ha cansado en el campeonato liguero por exceso de conservadurismo. Si ha mantenido su fe, se propone intentar ascender jugando con el balón desde atrás y jugar en campo contrario a sus rivales siempre que sea posible. La pregunta es si hay futbolistas que apoyen esta forma de jugar. Las defensas quedan más expuestas con este folleto a dos personas que con el recetario más conservador. Sólo Witsel mantuvo un nivel notable durante toda la temporada. Simeone transmitía la sensación de que el algo fallaba y así lo hizo en el momento en que el equipo descendió hasta la quinta plaza. Ya cuando cayó eliminado en semifinales de Copa ante el Athletic se dio cuenta mucho de lo mucho que valía la Champions «y acabó entre los cuatro primeros, que es lo que le importa al club».

El Atlético tendrá que afrontar los cuartos de final ante el Dortmund con la presión añadida de competir en el campeonato liguero para dar cuenta del Athletic o el Girona, sus rivales más directos por esta plaza liguera en la Liga de Campeones. Ambos conjuntos serán recibidos en el Metropolitano. Villareal y Alavés serán los rivales que tendrán que visitar en medio de la eliminación con el conjunto Alemán. Todo condensado entre el 1 y el 27 de abril.

En este caso, en cuatro semanas se podrá aclarar si por primera vez con Simeone al frente el Atlético no se clasifica para la Liga de Campeones por la vía del campeonato liguero o si logra, en la mayoría de las ocasiones, cumplir con los objetivos del club. objetivo mínimo.

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Por Gabriela Ríos

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