Disfrutó disfrutando de un partido con su equipo técnico y su familia para celebrar un título de Euroliga, el segundo consecutivo. El desvío ante el Panathinaikos cambió su alegría por el engaño, pero no en los planos y en el equilibrio de la trayectoria del técnico madridista, Chus Mateo, que aseguró que pensaba brindar a partes iguales con su equipo. “Al final, en la vida, cuando como y cuando me pincho, ellos están a mi lado”, afirmó. Y dios valor a una bandeja muy dura durante la temporada para empatar el último peldaño de la Final Four, aunque fuera el equipo gris el que toca el cielo. “Sí, este viaje vale la pena, no quiero pensar en eso. Ahora oraremos esta noche y nos levantaremos, seremos libres de nuestros pies. Prefiero que me pelen hasta el final. Es el espíritu que mi tripulación quiere. Demostraremos que el carácter madridista está contento con los rivales y lo seguiremos caminando hacia delante», comentó el técnico blanco.
Arriba del volante, tras una segunda parte de la final muy distinta a la primera, Mateo se centró más en el carácter de sus jugadores. “En la primera parte entendemos lo que queremos hacer contra nuestra defensa, pero en la segunda parte mejoramos atrás, jugamos con más fuerza física y perdemos energía. Y luego tiramos muchos triples, nos dejamos el control porque no jugamos con la misma disciplina. Creemos que hemos apuntado más hacia adentro. Perdemos agresividad», comentó el técnico madridista, pero también se mostró «confundido» por el arbitraje y las faltas con lo que carga a sus hombres interiores.
A esta confusión de ideas del Madrid y la caída de tensión se sumó el ascenso del Sloukas, que ya suma cuatro títulos de Euroliga con tres equipos diferentes: Olympiacos en 2012 y 2013, Fenerbahçe en 2017 y ahora Panathinaikos.
Sloukas capturó el protagonismo que logró Llull el año pasado. “Salimos del partido para romperlo y no lo ocultamos”, lamentó el oyente balear. “Tenían mayor grado de energía, eran agresivos, intensos, efectivos en el ataque. Debes tener paciencia para encontrarte con el padrino ubicado cerca del tiro. No tuvimos mucha paciencia en el ataque, fuimos muy predecibles y poco fluidos, y lo aprobamos. Sabemos que el partido será largo, un maratón. Hicimos una buena primera parte, pero en la segunda costó mucho”, añadió Campazzo.
Y de la Euroliga al clásico. El miércoles (20.30 horas, Movistar) el Madrid recibe al Barcelona en el primer partido de las semifinales de la ACB, al mejor de cinco encuentros (viernes también el WiZink y domingo en el Palau son los siguientes) con ventaja de campo para los blancos. El Madrid llegará último a la carrera europea. “Esto es a lo que necesitamos darle combustible”, dijo Campazzo; “Dejemos por ahora otro título y dejémoslo subir”.
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